¡Siembra!

«Los que siembran entre lágrimas, cosecharán entre cánticos.» (Sal‬ ‭126:5‬ ‭BTI‬‬); «Yo os envío a recolectar algo que no habéis labrado; otros trabajaron y vosotros os beneficiáis de su trabajo.» (Jn 4:38‬ ‭BTI‬‬)

¡Sé una sembradora de luz! ¡Sé un sembrador de esperanza! Siembra siempre, aún sabiendo que tal vez no formes parte de los que recogerán la cosecha. A fin de cuentas, sembrar esperanza, es sembrar un futuro que, por serlo, no se ve. Sembramos en la esperanza de la resurrección.

Pareciera…

Zaragoza, enero, 2020

Veo amanecer en Zaragoza. Y mientras la luz rompe la noche, leo unas líneas que dicen: “Podemos ver la ciudad sobre una colina, pero parece tan lejana. Podemos imaginar la constitución de una sociedad justa, igual y sostenible en la que todos tengan acceso al común y lo compartan, pero las condiciones para hacerla real todavía no existen” (Hardt – Negri).

A continuación pienso el pueblo del Dios de Jesús. Pienso que “en ocasiones pareciera que viviéramos en un tiempo premesiánico.  Con ello quiero decir que vivimos como si el Mesías Jesús no hubiera venido. Y al instante, oro: Señor, vengan los nuevos cielos y la nueva tierra. Hágase tu buena voluntad, como en el cielo, así también en la tierra (Mt. 5:10). Amén

Ignacio Simal

¡Buenos días! Aquí os dejamos una cita de Moltmann para vuestra reflexión:
“El que concibe a Cristo en sentido exclusivo, no para otros sino contra otros, no ha comprendido al reconciliador del mundo”.
(Moltmann, Jürgen. El camino de Jesucristo. Sígueme, 1993. Pág. 373)

¡Dejadme mirar el cielo!

¡Dejadme mirar al cielo! ¡dejadme observar el firmamento! Dejadme contemplar la obra del Dios en quien creo desde hace muchos años.

Contemplando la creación de Dios no experimento arrobamientos, no veo ángeles ni escucho voces del cielo… sólo oigo un silencio que penetra a través de todos los poros de mi piel hasta llegar a lo más profundo de mi ser. Y entonces, sólo entonces, recibo el don de ver que todo, absolutamente todo lo bueno y excelente de la creación proclama la grandeza y la gloria de Dios. Y en ese instante “mágico”, recibo la vitalidad suficiente para continuar en el camino de Jesús, proclamando el Evangelio. Una buena noticia que dice que el ser humano es susceptible de salvación, es susceptible de tomar otra dirección en su existencia teniendo como horizonte el reinado de Dios. Y todo ello por la gracia y misericordia del Dios de Jesús. ¡Dejadme mirar al cielo!

Ignacio Simal