
La Iglesia Evangélica Española (IEE) y sus comunidades cristianas han expresado su postura en favor de la inclusión de las personas LGTBI+ en la fe, reafirmando su compromiso con un Evangelio basado en el amor, la justicia y la reconciliación.
El 17 de mayo se conmemora el Día Internacional contra la LGTBIfobia, una fecha clave para visibilizar y combatir la discriminación que muchas personas sufren por su orientación sexual o identidad de género. La IEE ha manifestado su apoyo a la diversidad a través de la Declaración de Mamré, un documento que rechaza toda forma de exclusión dentro de la iglesia.
Esta conmemoración se celebra cada año desde que en 1990 la Organización Mundial de la Salud (OMS) eliminó la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales. En la actualidad, el mensaje de inclusión resuena en diferentes iglesias y comunidades de fe en España y otros países, donde cada vez más creyentes buscan construir espacios seguros para todas las personas, sin importar su identidad de género u orientación sexual.
Durante siglos, muchas personas LGTBI+ han sufrido exclusión dentro de espacios religiosos. Sin embargo, cada vez más iglesias reconocen que el Evangelio de Jesucristo es un mensaje de gracia para todas las personas. La Biblia nos recuerda:
«No hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay hombre ni mujer, porque todos sois uno en Cristo Jesús.» (Gálatas 3:28, NVI)
Siguiendo este mensaje, la Iglesia Evangélica Española proclama que todas las personas son hijas de Dios y tienen un lugar en la comunidad de fe. En la Declaración de Mamré, se enfatiza:
«Queremos ser una Iglesia que acoja y reconozca a todas las personas como hijas de Dios, sin discriminación de ningún tipo. No podemos callar ante el sufrimiento que la LGTBIfobia ha causado en tantas vidas.»
En este 17 de mayo, la comunidad cristiana está llamada a reflexionar sobre su papel en la lucha contra la discriminación. La verdadera fe no se mide por la exclusión, sino por el amor, la acogida y la justicia.
Como iglesia con más de 150 años de historia, reafirmamos nuestro compromiso con un Evangelio inclusivo, donde el amor de Dios sea una realidad para todas las personas.