Uno de los grandes temas del cuarto evangelio es dejar firmemente asentada la humanidad de Jesús, ya que algunos movimientos gnósticos comenzaban a cobrar fuerza y no es que negaran la divinidad de Jesús, lo que no admitían era su humanidad.
Como diría J. M. Castillo, “Este peligro de que la divinidad oculte la humanidad de Jesús no sólo deforma a Jesús sino que inevitablemente acabamos deformando a Dios”. Todo el que piensa que para acercarse a Dios debe alejarse de lo humano acaba justo en el lado opuesto de lo que pretende.
El camino que Dios hizo para acercarse al hombre fue humanizarse y ese es el mismo camino a recorrer si queremos acercarnos a Dios… un gran reto enfocar nuestro seguimiento de Jesús y nuestras comunidades en una escuela para ser más tolerantes y comprensivos con lo humano y contagiar humanidad a los demás.
Feliz día!!
P. Ismael Gramaje